Acariciando su prematura calva, descubrió que el antipático absceso había resucitado. Supuraba secretos corrompidos que emergían a la superficie.
___¿Otra vez tú?___ preguntó al espejo.
___¡Cállate!, ¿hasta cuándo crees que podrás ocultarme con pelucas y mentiras?___ escupió la pústula.

No hay comentarios:
Publicar un comentario