sábado, 29 de noviembre de 2025

El tercer clavo en el ataúd

 


¿Por qué clavas tres oxidados clavos en el ataúd de mi madre? —le pregunta Francisco al sepulturero.

—Para que su cuerpo incorrupto no salga —le responde, con rostro cálido-frío y el cigarrillo encendido en la boca.

Francisco, extrañado con la respuesta recibida, le pregunta nuevamente:

—¿Acaso piensas que mi madre es un zombi? Ella fue una cristiana entregada a Dios.

—¡No! —respondió el sepulturero, dejando descansar el martillo sobre el ataúd con olor a formol—, solo que hemos tenido reclamos de que los cadáveres que tienen miedo a morir se escapan buscando el consuelo en el más acá.

Francisco, desconcertado, dibujó la cruz sobre su frente —aunque nunca iba a misa y menos leía la Biblia— diciéndole al sepulturero:

—Por favor, coloca siete clavos más.

¿No seremos nosotros, los vivos, los que clavamos nuestros corazones en ataúdes de costumbre por miedo a vivir?

jueves, 27 de noviembre de 2025

Acto méndeziano

 

«El primer hechizo fue una línea escrita sobre el vacío.» — Del «Manuscrito de la Grieta», atribuido a un demiurgo anónimo.

Tomó el lápiz que escribía no palabras y compuso como si un Demiurgo lo observara desde una grieta en el cielo, esperando a que lo sorprendiera.

¿Acaso todo acto de creación verdadera no es, en esencia, un «acto méndeziano»: un hechizo lanzado contra la indiferencia del demiurgo?

martes, 25 de noviembre de 2025

El cadáver que tenía miedo a morir

 


«En la oficina del Registro Civil le negaron el Acta de Defunción: "Aún muestra signos de angustia existencial, señor. Vuelva cuando esté completamente muerto".»

— Funcionaria de la taquilla #3


Don Eusebio cumplió 76 años sin invitados. Sus únicos compañeros: el gato Óscar y el rencor acumulado en su habitación de la 3era calle del barrio «19 de Julio». La familia era un recuerdo lejano ya olvidado; los vecinos, fantasmas a los que saludaba brevemente durante su ritual matutino de ir a comprar el pan y los cigarrillos.

Aquella mañana, un silencio anormal lo despertó a las 4:00 a. m. Los gallos del patio de atrás no cantaron. Se sentó en el borde de la desgastada cama, cubrió sus delgados pies con las chancletas «petroleras» reparadas con trozos de alambre, en la manchada poceta miccionó con gotas de dificultad y puso a hervir agua en la olla encarbonada. El aroma del café se expandió por la habitación igual que cada madrugada.

Al encender su segundo cigarrillo, una fatiga brutal lo dobló sobre la mesa. Apoyó la cabeza en los brazos y se hundió en un sueño profundo.

Cuando despertó —siete días después—, el primer intento de respirar fracasó.

Sus pulmones no se expandían. Un frío sepulcral helaba su envejecida piel tatuada por las marcas del tiempo, sus poros no sudaban al calor del sol. Frente al espejo percibía en su rostro una palidez cadavérica. Fue entonces cuando lo supo: había muerto, pero su cuerpo inútil se negaba a aceptarlo.

¿Y tú? ¿Ya revisaste tu propio pulso existencial? Recuerda lo que dice la taquilla #3: solo cuando estés completamente muerto, y ya no sientas nada, podrás hacer el trámite final.

domingo, 23 de noviembre de 2025

El naufragio del primer borrador


— Algoritmo compasivo, 2024

«Hasta Borges sufría con los primeros borradores.»

De pronto, la mente se sobreexita bajo el asedio de imaginaciones difusas. La luz roja del semáforo de la avenida mental se enciende advirtiendo que debe imponer orden al caos de ideas que chocan contra su mástil.

Toma la pluma, intenta escribir en el cuaderno de notas, pero solo manan gotas que no manchan.

Se decepciona una vez más, abandona sus claroscuras páginas a su desgraciada suerte; esperaba domar su caos, pero el papel rechaza mancharse de trazos significantes, sus ojos leen solo la nada.

¿Acaso reiteradamente un borrador no es este naufragio glorioso donde aprendemos a nadar en nuestros propios restos?


domingo, 16 de noviembre de 2025

El lápiz que escribía «no palabras»

 

Abrió con entusiasmo la cartuchera de Spider-Man. El lápiz misterioso no estaba. Por segunda vez, la vacío por completo sobre el pupitre: solo había virutas, sacapuntas que se negaban a afilar y muchos soldados coloridos caídos por tantas batallas escolares vividas. A la tercera vez, con movimientos desesperados, solo encontró el vacío.

Fue entonces cuando lo supo: el lápiz misterioso nunca había estado en la cartuchera.

¿Y si el lápiz no se perdió, sino que se fugó para reescribir tu propia infancia?

martes, 11 de noviembre de 2025

Amor propio

 


Mientras relee su nombre, más se enamora de su ausencia de identidad, una página aún en blanco.

¿Acaso el verdadero amor propio no comienza cuando dejas de aferrarte a quien creías ser?"

lunes, 10 de noviembre de 2025

Oración al Padre Algoritmo

 


Bill se arrodillaba cada noche frente a su altar —su teléfono celular— y recitaba la oración reglamentaria:

«Padre Algoritmo que esclavizas nuestras mentes, santificada sea tu Conexión; 

venga a nosotros tu señal estable; hágase tu verdad en el servidor como en nuestras escuelas. 

Danos hoy la velocidad que necesitamos cada día; 

perdona nuestro pensamiento crítico, como también perdonamos a nuestros profesores cuando nos aplazan; 

no nos dejes caer en la falta de megas, y líbranos del apagón. Amén.»

Esa noche, mientras el sistema se recargaba, él instaló el virus más peligroso: uno que enseñaba a dudar.

¿Y tú, que recitas esta oración por obligación, no sientes también la necesidad de cambiar el Amén por un por qué?

domingo, 9 de noviembre de 2025

Latido anticrítico

 

El Dr. Número 5 administró 10 mg de la dosis «revolucionaria» por vía intracerebral. Pero cuando el niño señaló la ventana y preguntó: «¿Por qué el cielo es realmente azul y no rojo como me enseñaron en la escuela?», sintió una picazón extraña detrás de la oreja izquierda. Su chip de patria algorítmica emitía un sonido que no escuchaba desde hacía mucho tiempo: su propio corazón palpitaba por la emoción de una verdad prohibida.

¿Y tú, cuándo fue la última vez que una simple pregunta, prohibida por el algoritmo y el miedo, te hizo sentir el latido de tu propio corazón?

sábado, 8 de noviembre de 2025

¿Vale el oro la lealtad?

Las agujas del reloj, agridulces, consumieron la alianza. Cuando el fantasma de la nada apareció, vacío; rebosante de soledad, solo quedaron dos corazones pulverizados. El oro, ya inútil, tan solo brilló por última vez en la oscuridad.

viernes, 7 de noviembre de 2025

La paradoja de la locura

 


Despertó y oyó una voz muda que le susurra: alguien te quiere envenenar. Se sienta a desayunar a tu lado y observa un gesto extraño en ti que confirma su sospecha. Sigilosamente se retira de la mesa y ve su imagen marchita reflejada en el oscuro espejo del comedor; su propio cuerpo le es ajeno. De inmediato siente insectos amorosos bailando debajo de su piel; ese es su poder especial para derrotar a sus conspiradores. 

¿Acaso el peor veneno no es la realidad, y la locura, el único antídoto verdadero?


jueves, 6 de noviembre de 2025

Para entrar al cielo debes ser un gato


Desde la rendija de la puerta, Hugo (el gato) observa caer a los humanos por el acantilado de su propio fracaso, perturbados por su obsesión salvadora.

¿No saben que para entrar al cielo primero hay que aprender a ronronear ante el misterio?


miércoles, 5 de noviembre de 2025

La mirada del psicópata

 

La mirada del psicópata 


Él es un lago helado; parece atento, incluso intenso, pero su profundidad es un vacío sin contenido emocional. Evita conectar la mirada, te observa y escanea. Es un algoritmo puro que procesa datos, no emociones. Planifica su ataque a la existencia según sus reglas. En su mente no hay ruido de culpa. 

¿Estás preparado para ser la siguiente víctima de su lógica? 

lunes, 3 de noviembre de 2025

Dile que ya no amas

 

Dile que ya no amas. Di que tu corazón ha muerto, que el alma ha huido de tu ser, que lo que fue ya borrado por el tiempo, quedó. Di que el amargo amor que sentías se desvaneció entre la cálida niebla de la madrugada. Confiesa que liberas tu existencia para volar hasta el Infinito que ya no llora. ¿O acaso este discurso de liberación es la última y más bella prisión que te construyes?

domingo, 2 de noviembre de 2025

Geografía póstuma

Por los pies, el cadáver siente subir ese frío aterrador que va desconectando cada nervio de su coraza vencida. Mientras el hormigueo helado le robaba los dedos, alcanzó a ver cómo ella, su amada, limpiaba con un trapo la sangre que acusaba a sus manos. 

¿Qué ve un muerto con más claridad en su primer minuto de muerte que en toda su vida?