domingo, 7 de diciembre de 2025

El loco You («Harry Pote»)

 


«El Demiurgo original no era sabio, solo esquizofrénico.» — Rodolfo Isaac Méndez, de «Acto méndeziano»


Bajo el sol urbano que castiga sin piedad se pasea vibrante Ricardo Gil, un demiurgo con zapatos polvorientos.

Su pelo, una maraña de cables que desafía la brisa al subir y bajar rápidamente de las busetas, en las cuales exhibe su excéntrica personalidad, típica de su esquizofrenia.

Lentes de marco grueso con inexistentes cristales, funcionan como ventanas abiertas que invitan a penetrar a un mundo curioso. Su sonrisa amplia conecta con el público al guiñar un ojo enrojecido.

—¡Adivinen qué, maricos! —vomita la broma que siempre funciona.

La mitad de los pasajeros suelta una carcajada cómplice. La otra mitad se funde con el paisaje urbano por la ventana.

«Harry Pote», como se hace llamar, también lleva en sus ásperas manos, un pote o tobo de plástico, como un accesorio cotidiano donde atesora su Cocuy de Penca y las contribuciones que recibe como diezmo por sus chistes vulgares y una que otra adivinanza suelta al azar.

Su piel, tatuada por trazos de vida, cuenta sin palabras una historia sufrida a la cual recientemente anexó una larga cicatriz en su pierna derecha como testimonio silente de un terrible arrollamiento motociclístico. Camina con torpeza, pero su ritual no se interrumpe.

Y como telón de fondo una ciudad, Valencia la novia del Sol, no lo mira: lo soporta.

¿Quién enseña más moral en esta ciudad: el loco que vende sus verdades a gritos, o los cuerdos que las compran con monedas y silencio?


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