domingo, 26 de octubre de 2025

El ataúd

 

En nuestra familia, el mismo ataúd de roble ha servido para todos los funerales. Lo llamamos el cofre eterno. En su interior se guardan perdones que llegan tarde y susurros de confesiones fallidas. Tras cada sepelio, lo desenterramos, limpiamos y guardamos para el próximo. Hasta que un día, él se negó a usarlo: ___Prefiero que me cremen___, dijo. La muy anciana tía, ofendida, murmuró:___Es que no entiendes. Este ataúd no es para los muertos, es para que los vivos no olvidemos que somos una sola carne. ¿Acaso los objetos heredados son cadenas que nos atan a un pasado?

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