domingo, 17 de mayo de 2026

‎La parada final ‎

 


‎Las palabras levantadas que excretaba la mujer herían de silencio al bullicio, con punzantes insultos dirigidos al hombre inerte, quien sin querer había depositado su peso sobre uno de sus pies. Allí quedaron sus dedos maltrechos con el esmalte rojo desconchado.

‎Dentro del vehículo de uso común para los desvividos, todos los pasajeros eran cuerpos multiformes luchando por ganar algo de oxígeno mientras eran encajados en un espacio sin lugar.

‎Una vez que llegaron a la parada de destino, la frustración de la mujer se hizo evidente cuando los cuerpos inertes fueron sacados de la furgoneta para ser examinados dentro de la morgue.

‎¿Y tú, lector, vas en esta furgoneta sin saberlo?

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