martes, 13 de enero de 2026
Cada mañana
Cada mañana transito los mismos caminos sedosos de áspero asfalto hacia el colegio. Apresuradamente me detengo a comprarle café a un buen hombre que se ubica en una esquina de la plaza Bolívar de Guacara. Mi rutina es conversar con algunos trabajadores que realizan el aseo en la ciudad, gente humilde y llena de sabiduría. Me reconozco ignorante; por eso, mis sentidos se mantienen en alerta para aprender de todos y uso ese conocimiento para inspirar mi caótica escritura.
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